Durante décadas, la percepción global de la gastronomía peruana ha estado intrínsecamente ligada al ceviche y a los sabores cítricos y frescos de la costa. Sin embargo, este 2026 marca un punto de inflexión. Restaurantes emblemáticos como Inti de Oro están encabezando un movimiento para posicionar las recetas peruanas de "invierno", alejándose de la exclusividad de los platos fríos para poner en valor la cocina de olla, los guisos contundentes y los sabores térmicos que definen la región andina.
Más allá del Ceviche: El calor de los Andes
El restaurante Inti de Oro, decano de la cocina peruana en España, ha sido uno de los principales impulsores de esta transición. La estrategia responde a una demanda creciente por platos que ofrezcan confort y calidez durante los meses más fríos del año, demostrando que la despensa peruana es lo suficientemente versátil como para adaptarse a cualquier clima.
"Perú no es solo mar; es montaña, es selva y es fuego. Queremos que el comensal descubra esa otra cara de nuestra identidad: la de los guisos que hierven por horas y las sopas que reconfortan el alma", señalan los responsables del establecimiento.
Sabores contundentes y técnicas ancestrales
La propuesta para esta temporada se centra en platos que utilizan tubérculos andinos, granos milenarios y carnes de cocción lenta. Entre las estrellas de este menú de invierno destacan el Seco de Cordero, el Locro de Zapallo, y el tradicional Chupe de Camarones, una sopa robusta que combina lácteos, huevos y el coral del marisco en una explosión de sabor térmico.
El uso de ajíes secos (como el panca y el mirasol) y hierbas aromáticas como el huacatay, permite crear salsas densas y aromáticas que transforman la experiencia gastronómica en un abrazo cálido para el paladar. Esta "cocina de cuchara" está ganando terreno frente a las preparaciones crudas, consolidándose como la opción preferida para las cenas de invierno.
Un impulso a la sostenibilidad y la tradición
Este enfoque en la cocina caliente también favorece la sostenibilidad, al alinearse con productos que soportan mejor el almacenamiento y las temporadas de cosecha de los Andes. Además, permite a los restaurantes diversificar su oferta y desestacionalizar el consumo de comida peruana, atrayendo a un público que busca refugio en el sabor tradicional cuando las temperaturas bajan.
Con iniciativas como las de Inti de Oro, la gastronomía peruana en el exterior alcanza una nueva madurez, invitando al mundo a sentarse a la mesa no solo para refrescarse, sino para nutrirse y entrar en calor con el legado culinario más profundo del Perú.



